En 1904 el escritor danés Herman Bang publica su novela Mikäel, en la que se narra la pasión de un maduro artista hacia su joven alumno y modelo. De esta forma, Bang se anticipa unas décadas a Muerte en Venecia de Thomas Mann. Curiosamente, el destino unió a las dos novelas en la gran pantalla: la de Mann, de la mano de Lucino Visconti, en 1971. Sólo doce años después de su aparición, la obra de Bang fue llevada al cine por el sueco Mauritz Stiller, el mismo que descubrió a la divina Garbo. La película, titulada Vingarne (‘Las alas’), representa para algunos el primer tímido intento serio de abordar la homosexualidad masculina en el cine. No pensamos que esto sea del todo cierto.
Habría que aguardar al año 1924, cuando el director Carl Theodor Dreyer, compatriota de Bang, realizara una segunda versión muda de Mikaël, que refleja mejor el homoerotismo contenido en la novela original. Sin embargo, el austriaco Richard Oswald ya se le había adelantado, en 1919, con el filme Anders als die Andern ('Diferente de los demás'), que fue el primer largometraje del cine mudo abiertamente gay, con guión de Magnus Hirschfeld e interpretado por Conrad Veidt . Las biografías de todos ellos, homosexuales en su mayoría, se entrecruzaron de una u otra forma, mientras que el amor entre hombres se fue colando, casi sin darnos cuenta, dentro del cine mudo.
Habría que aguardar al año 1924, cuando el director Carl Theodor Dreyer, compatriota de Bang, realizara una segunda versión muda de Mikaël, que refleja mejor el homoerotismo contenido en la novela original. Sin embargo, el austriaco Richard Oswald ya se le había adelantado, en 1919, con el filme Anders als die Andern ('Diferente de los demás'), que fue el primer largometraje del cine mudo abiertamente gay, con guión de Magnus Hirschfeld e interpretado por Conrad Veidt . Las biografías de todos ellos, homosexuales en su mayoría, se entrecruzaron de una u otra forma, mientras que el amor entre hombres se fue colando, casi sin darnos cuenta, dentro del cine mudo.
"De repente una sonrisa le iluminó el semblante, una sonrisa de melancolía o de dulce dolor.
—¿Por qué sonríes, Claude? —preguntó Schwitt en voz queda.
—Sí, Charles —le contestó con voz clara y distinta—; ya puedo morir en paz, pues he visto un gran amor. "
—¿Por qué sonríes, Claude? —preguntó Schwitt en voz queda.
—Sí, Charles —le contestó con voz clara y distinta—; ya puedo morir en paz, pues he visto un gran amor. "
EL HIJO DEL VICARIO
Herman Joachim Bang es el vivo ejemplo del hombre excepcional, cuya existencia se ve injustamente enturbiada por la hostilidad de sus semejantes hacia su homosexualidad. Valorado por la crítica y también por el público, algunas de sus obras contienen esa suerte de ingrediente universal que las hace atractivas para ser adaptadas a la gran pantalla y las convierte a la larga en inmortales, traspasando las fronteras de su propio entorno cultural.
Herman era hijo de un vicario danés que pertenecía a una familia noble de Jutlandia meridional aquejada por el estigma de la locura y la enfermedad. Nacido un 20 de abril de 1857 en el pueblecito de Asserballe, dentro de la pequeña isla de Als, quiso dedicarse desde niño a la literatura y, gracias a su talento, consiguió lograr fama como novelista, aunque también hizo sus pinitos en el mundo del periodismo, siendo reconocido como excelente articulista, tanto en Dinamarca como en Alemania. Sin embargo, fracasó como actor, y como productor dramático tampoco llegó a hacerse un hueco importante. No se puede tener todo en esta vida.
A la temprana edad de 20 años ya había realizado una hazaña impropia de un chico de su edad: la redacción de una obra crítica del movimiento realista, contenida en dos voluminosos tomos. Tres años después publica su primera novela, Haabløse Slægter (‘Familias desesperadas’), que llamó la atención de la crítica y fue tachada de pornográfica. La razón de este infundado escándalo radicaba en el hecho de que su protagonista era un joven enamorado de una mujer mayor, algo inaceptable por aquel entonces. Así, Bang comienza su andadura literaria como autor proscrito, aunque su nombre empieza a sonar en algunos círculos escandinavos, trascendiendo de este modo las fronteras de su país.
SERES SILENCIOSOS
Al poco, Bang, tras viajar por las vecinas Suecia y Noruega, se instala por un tiempo en Copenhague. Allí escribe algunas novelas y narraciones breves que le convierten en el escritor más importante de toda Escandinavia. Su primer best-seller fue Faedra, publicada en 1883. Entre los años 1885 y 1886 decide visitar Europa central, donde hace algunas escalas temporales, aunque no deja de escribir en ningún momento, como demuestran sus novelas Excentriske Noveller (‘Cuentos excéntricos’) y Stille Eksistenser (‘Seres silenciosos’), publicadas durante ese tiempo. De regreso a su patria escribe una de sus más importantes obras: Tine (1889), que le granjea la admiración de los escritores noruegos Henrik Ibsen y Jonas Lie.
El mismo Bang se sentía influenciado por la obra de estos dos autores, junto a Émile Zola, Iván Turgénev e incluso el mismísimo Charles Darwin, padre de la teoría evolutiva de las especies. Por ese motivo, su estilo inicial puede encuadrarse dentro del movimiento literario naturalista escandinavo, denominado Det Moderne Gennembrud (‘El avance moderno’). Pero, en realidad, este fue sólo un punto de partida, ya que la obra de Bang evolucionó hacia nuevas corrientes literarias. Su desinterés por la política, siendo ésta consustancial al movimiento naturalista, le fue apartando de él paulatinamente, acercándole hacia el impresionismo literario. De esta manera, llegó a ser valorado como uno de los principales representantes escandinavos del simbolismo europeo, junto al sueco Gustav Fröding. Algunos le consideran perteneciente al decadentismo danés y lo elevan al parnaso donde se instalaron autores de la talla de Baudelaire, Rimbaud, Oscar Wilde o Gabriele D’Anunzio.
EXISTENCIAS TRANQUILAS
Como ocurre con el estilo del sueco Fröding, Herman Bang refleja en sus obras un característico determinismo pesimista, el mundo de esa clase de personas a las que la vida suele ignorar y despreciar, cuya existencia aburrida e indolente carece de importancia para el común de los mortales, y desemboca en un final trágico condicionado por la impotencia y la genética. Su interés por las almas más vulnerables de la sociedad le convirtieron en el autor que mejor describe, sin duda, a esa mujer aislada e ignorada de la clase media, que se nos antoja a veces el espejo donde asoman las más íntimas frustraciones del autor. En su novela Tine, una de sus mejores creaciones, cuenta la trágica historia de amor de una joven en la isla de Als, la patria chica de Bang. Stuk (‘Estuco’, 1887) narra a su vez la aventura amorosa de un joven que se desvanece sin explicación real.
Otras obras suyas hablan de esa tranquila existencia rodeada de indolencia, de dolor y desamor. En Ludvigsbakke (‘La colina de Ludvig’, 1896), una de sus novelas más impresionistas, una enfermera es abandonada por un amigo de la infancia, quien, para proteger su patrimonio, decide casarse con una rica heredera. Historias similares se suceden una tras otra, como Det hvide Hus (‘La casa blanca’, 1898), Liv og Død (‘Vida o muerte’, 1899) o Ved Vejen (‘Por el camino’, 1886), una de sus novelas de madurez más valoradas. Algunos han querido ver en todas ellas un innegable reflejo autobiográfico, convirtiéndolas en retazos de la vida controvertida y difícil sobrellevada por el autor.
EL JOVEN MIKAËL
Herman Bang era, sin duda alguna, homosexual. Este hecho determinó que su vida fuera más complicada de lo acostumbrado. El rígido mundo danés que rodeaba al escritor distaba mucho de la abierta Dinamarca de hoy en día. Que Bang sufrió persecución por su condición sexual es un hecho que conocemos de primera mano, lo que le apartó en gran manera del ambiente cultural danés situándole en el ojo del huracán de la calumnia y la persecución. Al menos tenía a su hermana, con quien vivió mucho tiempo. Pero en estas condiciones, su vida no pudo ser satisfactoria, o, al menos, todo lo satisfactoria que a él le habría gustado que fuera. Eso sí, sabemos que tuvo un tiempo de efímera felicidad, durante unos años, junto al actor alemán Max Eisfeld, que era seis años más joven que él y con quien vivió en Viena y Praga. Por lo demás, su vida amorosa quedaría limitada a los escarceos furtivos y deseos ocultos, rodeado de los mismos fantasmas que poblaban sus novelas.
Su libro Mikaël, de corte romántico y estilo decadentista, es el único que aborda la homosexualidad masculina, siempre desde el prisma de ese determinismo pesimista, tan característico en él, aunque teñido de misticismo y espiritualidad en su desenlace. El drama pasional del escultor Claude Zoret, que en plena madurez queda atrapado por su joven alumno y modelo, estrechamente unido a la historia real entre Herman Bang y el joven actor Fritz Boesen, pretende reflejar una ambivalencia que se debate entre la alabanza de la homosexualidad como algo hermoso y la inseguridad del protagonista como ser extraño e inadaptado.
La novela atrajo la atención del sueco Mauritz Stiller, quien en el año 1916 la adaptó al cine mudo con el titulo de Vingarne (‘Las alas’), convirtiéndola en el primer ejemplo en la historia del celuloide que utilizaba un asunto homosexual como leitmotiv literario. La película no tuvo todo el éxito que cabría desear, aunque su valor documental es innegable. Ocho años después, en 1924, el danés Carl Theodor Dreyer se interesó de nuevo por la misma novela de Bang y se propuso dirigir otro Mikaël, en formato de cine mudo, aunque conservando esta vez su titulo original, Michael, gracias a la productora UFA. Esto fue posible en una época de apertura, la era de Weimar, donde la el respeto hacia la diversidad tuvo un tímido y efímero reinado en el mismo corazón de Europa.
VIDA O MUERTE
Otros libros suyos fueron traducidos a muchos idiomas y filmados como películas. Ved Vejen, con el título de Katinka, fue adaptado a la gran pantalla y dirigida en 1988 por Max Von Sidow, obteniendo un discreto éxito que popularizó la figura de Herman Bang a nivel internacional. Menos conocida es Tine, una película danesa de 1964, escrita y dirigida por Knud Leif Thomsen, basada en la novela homónima, la más conseguida de sus creaciones.
Con el cambio de siglo, Herman Bang viaja constantemente por toda Europa. Su débil salud y la amargura sufrida por el rechazo social que padeció enturbiaron los últimos años de su vida. Murió en Ogden (Utah), el 29 de enero del año 1912, mientras realizaba una gira dando recitales y conferencias por los Estados Unidos. Su cuerpo fue trasladado a su tierra natal, siendo sepultado en el cementerio Vestre Kirkegård de Copenhague. Una tumba anónima, aunque reconocible, es mudo testigo de la personalidad de este escritor poco convencional, cuya fortuna fue póstuma, ya que gracias a las numerosas traducciones y adaptaciones cinematográficas de su obra, hoy se nos muestra más universal que nunca.
LAS ALAS DE STILLER
En 1916, cuatro años después de la muerte de Herman Bang, el cineasta sueco Mauritz Stiller estrena su primer largometraje mudo, considerado pionero en tratar el amor entre dos hombres, un guiño homoerótico que no pudo ocultar del todo la fingida heterosexualidad de este director. Se trata de la mencionada Vingarne (‘Las alas’), adaptación de la novela Mikaël de Bang, un melodrama basado en el triangulo amoroso que se establece entre el artista Claude Zoret (Egil Eide), su alumno preferido Mikaël (Lars Hanson) y una rica princesa aventurera (Lily Bech). Aunque el asunto de la homosexualidad es un componente evidenciado en la novela de Bang, la intencionalidad de Stiller al realizar esta cinta ha sido discutida, entre otros, por Gösta Werner, el mejor biógrafo de Stiller. Werner opina que Stiller no transcribe literalmente el drama de Herman Bang, sino que elude reflejar fielmente la latente homosexualidad entre maestro y discípulo.
La cinta, perdida en gran parte por causa de un incendio, en realidad sólo muestra media hora de los 70 minutos que contenía el original, si bien fue restaurada en 1987 con descripciones tituladas de las partes perdidas. Tras visualizarla, uno llega a la conclusión de que la historia que se cuenta tiene poco que ver con la novela original y que el homoerotismo, que supuestamente debería contener, brilla por su ausencia. En opinión de Werner, quien, por otra parte, es el responsable de la reconstrucción de la película, lo que Stiller hace es construir un filme dentro de otro filme. Dicho de otro modo, el director inserta en medio de la cinta escenas sobre el rodaje y los actores, a manera de flashbacks, cuyo interés, caso de haberse conservado integras, habría sido mayor que el contenido del filme en sí mismo.
EL FECUNDO MAURITZ
Y es que, posiblemente, al director que la llevó a la gran pantalla no le interesaba destacar el aspecto homoerótico de la relación entre alumno y discípulo reflejado en la novela de Bang, tal vez por miedo a descubrirse a sí mismo como homosexual, sino tan sólo convertir la trama original de la novela en una extraña relación cercana a la de un padre y su hijo. Por otra parte, sabemos que el mismo Stiller no estaba muy convencido de adaptar la novela del escritor danés y habría preferido tomar como punto de partida otros melodramas de Bang donde la protagonista fuera una mujer.
El17 de julio de 1883 nacía en Helsingfors (hoy Helsinki) Mauritz Stiller, en el seno de una familia judía ruso-polaca afincada en Finlandia que, por entonces, era un Gran Ducado perteneciente a Rusia. Mauritz (cuyo nombre de nacimiento era Moshe) tuvo una infancia desgraciada, ya que con tan sólo 4 años de edad quedó huérfano de madre, cuyo suicidio dejó al pequeño al cuidado de unos amigos de sus padres. Su temprano talento para las artes escénicas, la música y los idiomas, unido a su atractivo físico, le llevó a pisar los escenarios de los teatros de Helsinki y Turku, desde los 16 años.
Tras ser llamado a filas para el ejército del zar Nicolás II, Stiller decidió exiliarse a Suecia. Por este motivo, es considerado como director sueco, y no ruso, el más importante de cuantos trabajaron con el cine mudo en Suecia, aunque, a decir verdad, el final de su carrera lo desarrolló en Hollywood. Cultivador de todos los géneros cinematográficos, desde el drama hasta la comedia, llegó a ejercer como director, actor, guionista, y mentor de algunas celebridades, como su compatriota Greta Garbo, a quien catapultó hacia la fama en la Meca del Cine a partir del año 1925.
EL CINE MUDO SE HACE SUECO
Tiempo atrás, cuando contaba 29 años, ya se hallaba totalmente implicado en el espectacular desarrollo que experimentó el cine mudo en Suecia y en toda Escandinavia, donde él mismo destacó en primerísima fila, junto al también actor y director Victor Sjöström. Tras varios años trabajando esporádicamente en Estocolmo y en giras por todo el país, Stiller se lanzó a una impresionante carrera cinematográfica, llegando a dirigir seis cortometrajes en tan sólo tres meses, durante el año 1912. Durante esta primera etapa compaginó los oficios de guionista, actor y director, llegando a realizar un total de treinta cortometrajes en tan sólo cuatro años. A partir de 1915 va ralentizando su trabajo y limitando sus actuaciones, para dedicarse a escribir guiones y dirigir largometrajes.
En los años siguientes, Stiller alterna la dirección de melodramas al estilo sueco con nuevas comedias, ingeniosos filmes de enredo, como Erotikon (1920), que constituyen un precedente que será imitado en los años treinta por cineastas de la talla de Ernst Lubitsch, Cecil B. De Mille y Billy Wilder. Entre los dramas destacan algunas adaptaciones de éxitos literarios de su compatriota, la premio Nobel Selma Lagerlöf, tales como Herr Arnes pengar (El tesoro de Arne, 1919) y Gösta Berlings saga (La leyenda de Gösta Berling, 1924). En la película que narra las aventuras del cura Gösta, Stiller dio un papel secundario a una joven actriz del Real Teatro Dramático de Estocolmo, llamada Greta Gustafsson, que recibiría el nombre artístico de Greta Garbo, a propuesta del director sueco, quien, a partir de ese momento, se convertiría en su mentor, su amigo y, al decir de algunos, hasta su amante, algo para muchos difícil de creer, teniendo en cuenta las evidentes afinidades homosexuales que compartieron actriz y director.
EL SUEÑO AMERICANO
Cuando en 1925 el productor Louis B. Mayer propone a Stiller rodar en Hollywood, este se traslada a los Estados Unidos junto con la Garbo. A pesar de que la actriz no despertaba la confianza de las productoras norteamericanas, en 1926, el director sueco consigue para ella un papel protagonista junto al latin lover Ricardo Cortez en el filme Torrent (‘El torrente’), dirigido por Monta Bell y basado en la novela Entre naranjos del valenciano Vicente Blasco Ibáñez. A pesar de que la película tuvo buena critica y éxito de público, Greta Garbo seguía siendo persona non grata para los ejecutivos de la Metro Goldwyn Mayer. Una nueva adaptación de otra obra de Blasco Ibañez, La tierra de todos, fue encargada ese mismo año a Stiller, con el titulo de The Temptress (‘La tempestad’). Stiller consigue para la Garbo el papel principal, junto al galán Antonio Moreno, en una película que comienza él mismo a dirigir, pero que al final quedó en manos del director Fred Niblo.
A partir de ese momento, las carreras de Stiller y Garbo se separan y los avales que ambos traían desde Suecia, se invirtieron. A pesar de las reticencias iniciales, Greta Garbo se consagró como ‘la Divina’. Stiller, en cambio, no se sentía cómodo en Hollywood y sus continuos enfrentamientos con Irving Thalberg, cerebro gris de Mayer, precipitaron su despido de la Metro. El director sueco pasa a ser contratado por la Paramount, con la que llega a rodar tres filmes, entre los que se distingue Hotel Imperial (1927), uno de sus mejores largometrajes, protagonizado por la actriz Pola Negri. Pero nuevos enfrentamientos dan por finalizado el contrato de Stiller, quien, cansado y abatido por un debilitamiento físico y anímico, y víctima de un estado depresivo, decide regresar ese mismo año a su añorada Suecia. Ya no volverá a dirigir más películas.
MUERTE SÚBITA
Al poco tiempo de llegar a Estocolmo, la salud de Mauritz Stiller se va deteriorando por momentos. Muere de pleuritis un año después, un 8 de noviembre de 1928, cuando contaba 45 años de edad. Está enterrado en el Cementerio del Norte, cerca de Estocolmo. Se erigió una estatua suya en la ciudad sueca de Kristianstad y una estrella con su nombre le rinde memoria en el Paseo de la Fama de Hollywood (a la altura del número 1713 de Vine Street). Pero, por encima de todo, nos quedan sus películas, algunas no conservadas en su totalidad, pero todas interesantes.
La muerte prematura de Stiller truncó las posibilidades creativas del director de Vingarne. Si en década y media llegó a dirigir más de cincuenta películas, imaginemos cómo pudo haber sido su carrera de haber sobrevivido unos años más. Pese a ello, hoy contamos con suficiente información para concluir que Mauritz Stiller fue un prolífico director, un delicado realizador del cine mudo, maestro de la alusión, más que de la descripción, elegante y mundano, dotado de un genio que, especialmente en sus comedias, le permitió crear verdaderas filigranas estilísticas de una incomparable sutileza. Esta misma sutileza y su preocupación por poetizar las imágenes es lo que impidió, de alguna forma, que su película Vingarne pueda considerarse sin discusión como la primera muestra de cine mudo homoerótico.
Fotograma de Michael de C.T. Dreyer
Si nunca segundas partes fueron buenas, por lo que respecta al tema que nos ocupa, hay que decir que la segunda versión muda de la novela Mikaël de Herman Bang, de la mano del cineasta danés Carl Theodor Dreyer (1889-1968), consigue reflejar mejor todo el homoerotismo contenido que palpita en el guión original, algo que, como ya dijimos, no llegó a conseguir el sueco Mauritz Stiller en Vingarne.
De joven, Dreyer había trabajado como articulista en rotativos daneses, aunque también escribía intertítulos y más adelante guiones de películas mudas. Su primera película tuvo un éxito escaso, pero con el largometraje Du skal ære din hustru (‘El amo de la casa’, 1925) se hizo famoso, no sólo en su país, sino también en Francia. Se trasladó a París para preparar un largometraje sobre la heroína nacional francesa por excelencia. Así surge uno de los clásicos del cine mudo europeo, La passion de Jeanne d'Arc (‘La pasión de Juana de Arco’, 1928), un filme antológico dentro del cine realista y expresionista, con unos conseguidos primeros planos y unos decorados planos y fríos, que, no obstante su calidad, no llegó a cosechar grandes éxitos de público.
Dreyer produjo su largometraje Michael en Alemania, un país que por aquel entonces vivía un cierto aperturismo ideológico y un relajo de las costumbres, bajo la república de Weimar, lo que propició que algunos temas considerados tabú en otras latitudes fueran aceptados y asumidos con mayor naturalidad. Por otra parte, como él mismo llegó a decir, Dreyer buscaba reflejar en su cine las experiencias íntimas del hombre, indagar en la parte misteriosa de la vida humana y en sus conflictos internos. Nada más propicio para ello que la novela de Bang, donde el misterio y la parte más recóndita del ser humano confluyen de una manera novedosa y atrevida.
La carrera del cineasta fue larga, abarcando prácticamente medio siglo. Sin embargo, su producción fue menos prolífica de lo esperado. Prefirió la calidad a la cantidad, y ello se debió fundamentalmente a su carácter perfeccionista y rígido, unido a su vanidad irremediable y a la devoción casi narcisista que sentía por sus propias creaciones. Por encima de todo fue un hombre honesto, vocacional, fiel y pasional.
EPÍLOGO
Como hemos visto, la novela de Bang fue inspiradora de estas dos versiones en cine mudo, casi consecutivas en el tiempo. La primera de ellas, de Mauritz Stiller, un homosexual que no quería parecerlo, pervirtió el trasfondo homoerótico que subyace en la novela inicial. Habría que esperar ocho años después para que un heterosexual, Carl Th. Dreyer, expresara en fotogramas, aunque sólo fuera tímidamente, la pasión contenida entre dos hombres, o mejor, el deseo oculto de un hombre hacia otro hombre. Pero, sea como fuere, no cabe duda de que el triángulo virtual que se establece entre la novela y las dos versiones de cine mudo constituye el preludio inicial de esa Muerte en Venecia de Mann que a todos nos cautivó, primero en la novela misma, y más adelante en aquellos inolvidables atardeceres de Visconti.
(continuará)
(continuará)
Visiones:
Mauritz Stiller
Mauritz Stiller: Erotikon
Carl Theodor Dreyer








Hola. He encontrado esta página buscando sobre filmografía y al final me he tirado 2 horas largas leyendo todos tus artículos jajaja. Eres un crack : ) Espero poder seguir leyendo muchas más entradas. Enhorabuena. ¡Ciao!
ResponderEliminarGracias, Lobeznillo. Espero que no te indigestes leyéndome tan de seguido. Tómatelo con calma, hombre. Ni yo mismo soy capaz de releer lo que escribo media hora de un tirón. A ver si al final el crack vas a resultar ser tú :D. Saludos, majete...
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